{"id":42181,"date":"2025-05-02T14:15:25","date_gmt":"2025-05-02T20:15:25","guid":{"rendered":"https:\/\/la-guardia.com.mx\/?p=42181"},"modified":"2025-05-02T14:15:31","modified_gmt":"2025-05-02T20:15:31","slug":"europa-a-oscuras-el-apagon-que-evidencio-la-vulnerabilidad-del-siglo-digital","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/la-guardia.com.mx\/?p=42181","title":{"rendered":"Europa a oscuras: el apag\u00f3n que evidenci\u00f3 la vulnerabilidad del siglo digital"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image alignleft size-full is-resized is-style-rounded\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"769\" height=\"1024\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/la-guardia.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Imagen-de-WhatsApp-2023-11-17-a-las-18.53.32_c2df574c.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3337\" style=\"width:107px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/la-guardia.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Imagen-de-WhatsApp-2023-11-17-a-las-18.53.32_c2df574c.jpg 769w, https:\/\/la-guardia.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Imagen-de-WhatsApp-2023-11-17-a-las-18.53.32_c2df574c-225x300.jpg 225w, https:\/\/la-guardia.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Imagen-de-WhatsApp-2023-11-17-a-las-18.53.32_c2df574c-113x150.jpg 113w\" sizes=\"auto, (max-width: 769px) 100vw, 769px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Por: Onel Ortiz<\/strong> <a href=\"https:\/\/twitter.com\/onelortiz\">@onelortiz<\/a><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En mi casa hay tres radios. Dos que funcionan con energ\u00eda el\u00e9ctrica y con pilas, y uno m\u00e1s que opera exclusivamente con bater\u00edas. A mi lugar de trabajo tambi\u00e9n llevo uno. Algunos colegas me miran con extra\u00f1eza, incluso con sorna, cuando me ven escuchar las noticias por ondas hertzianas en lugar de usar un tel\u00e9fono inteligente. No lo hago como parte de una preparaci\u00f3n apocal\u00edptica, sino por costumbre. Pero estos d\u00edas, esa vieja costumbre ha demostrado ser m\u00e1s sensata de lo que parece.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El pasado lunes, un mega apag\u00f3n dej\u00f3 sin electricidad a Espa\u00f1a, Portugal y varias ciudades del resto de Europa durante m\u00e1s de diez horas. No se trat\u00f3 de un corte local ni de un evento menor: fue un colapso en cascada que paraliz\u00f3 servicios esenciales, suspendi\u00f3 vuelos, detuvo trenes, congel\u00f3 transacciones bancarias, incomunic\u00f3 hogares y provoc\u00f3 p\u00e1nico en muchas regiones. A\u00fan no hay una explicaci\u00f3n clara y definitiva. Se barajan hip\u00f3tesis que van desde fallas t\u00e9cnicas, sabotaje digital, hasta posibles ciberataques. Pero m\u00e1s all\u00e1 de la causa, el hecho ya es contundente: la vieja Europa se qued\u00f3 sin luz y sin respuestas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo ocurrido desnud\u00f3 dos cosas: la fragilidad de las infraestructuras en las sociedades m\u00e1s tecnol\u00f3gicamente avanzadas del planeta y la peligrosa ausencia de una cultura de prevenci\u00f3n entre sus gobiernos y ciudadanos. El apag\u00f3n no fue solo un fen\u00f3meno el\u00e9ctrico. Fue una sacudida simb\u00f3lica a la arrogancia del presente digital.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La mayor\u00eda de los ciudadanos europeos \u2014como buena parte del mundo occidental\u2014 ha delegado casi toda su existencia a dispositivos conectados: tel\u00e9fonos, computadoras, tarjetas bancarias, sistemas de vigilancia, transporte automatizado, calefacci\u00f3n, refrigeraci\u00f3n, comunicaci\u00f3n, incluso la lectura y la conversaci\u00f3n. El lunes, con la ca\u00edda de la red el\u00e9ctrica, todo eso desapareci\u00f3. La gente qued\u00f3 atrapada en elevadores, incomunicada sin internet, desorientada sin GPS, sin forma de realizar compras, con estaciones de metro convertidas en cuevas oscuras. La pregunta que muchos no pudieron responder fue: \u00bfy ahora qu\u00e9 hago?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo m\u00e1s preocupante no fue la falla el\u00e9ctrica, sino la falta de preparaci\u00f3n. \u00bfD\u00f3nde estaban las linternas, las bater\u00edas, las radios, las velas, los mapas de papel, los n\u00fameros telef\u00f3nicos escritos a mano? \u00bfD\u00f3nde estaba el protocolo de emergencia, la cadena de informaci\u00f3n anal\u00f3gica, los planes de contingencia comunitarios?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Europa se pens\u00f3 invulnerable, como se pens\u00f3 en 2020 antes de la pandemia. Se pens\u00f3 inmune, como se pens\u00f3 antes de la guerra en Ucrania. Y el lunes, se volvi\u00f3 a demostrar que ni los recursos, ni los sistemas automatizados, ni los discursos pol\u00edticos bastan ante la fragilidad de lo que depende de una chispa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El presidente del gobierno espa\u00f1ol, Pedro S\u00e1nchez, sali\u00f3 r\u00e1pidamente a anunciar la creaci\u00f3n de una comisi\u00f3n investigadora. El primer ministro portugu\u00e9s, Lu\u00eds Montenegro, no tard\u00f3 en se\u00f1alar a Espa\u00f1a como epicentro del problema. En paralelo, las agencias de seguridad inform\u00e1tica iniciaron indagatorias sobre un posible ciberataque. La prensa europea ha hecho eco del desconcierto: ni las condiciones meteorol\u00f3gicas, ni un exceso de energ\u00eda renovable, ni alguna falla industrial evidente pueden explicar del todo lo sucedido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras las versiones oficiales intentan contener el caos, lo cierto es que el Tribunal Supremo en lo Penal ya investiga la posibilidad de un sabotaje inform\u00e1tico a infraestructuras cr\u00edticas. En otras palabras: que un apag\u00f3n de esta magnitud no haya sido accidental, sino deliberado. Si se confirmara esta tesis, estar\u00edamos ante el mayor ataque cibern\u00e9tico en la historia reciente de Europa. Y si no se confirma, la otra conclusi\u00f3n es igual de grave: que incluso sin intervenci\u00f3n externa, nuestros sistemas no garantizan estabilidad ni seguridad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ambas posibilidades son alarmantes. Y ambas evidencian que el problema no es \u00fanicamente t\u00e9cnico, sino pol\u00edtico, estrat\u00e9gico y cultural.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante los sismos de 1985 y 2017 en la Ciudad de M\u00e9xico, la radio fue, literalmente, el salvavidas informativo de millones de personas. Cuando todo lo dem\u00e1s fall\u00f3 \u2014internet, televisi\u00f3n, telefon\u00eda\u2014 las ondas de radio mantuvieron un hilo de comunicaci\u00f3n abierto con la ciudadan\u00eda. En Europa, como en otras partes del mundo, la radio ha sido desplazada por plataformas digitales, por aplicaciones que dependen de servidores centralizados y redes vulnerables a cualquier corte de energ\u00eda o se\u00f1al.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El apag\u00f3n del lunes demostr\u00f3 que lo anal\u00f3gico, lejos de estar obsoleto, es una necesidad estrat\u00e9gica. De nada sirve tener cientos de aplicaciones m\u00f3viles si no hay c\u00f3mo cargarlas. De nada sirve un televisor inteligente si no hay corriente el\u00e9ctrica. Y de nada sirve la digitalizaci\u00f3n sin un respaldo f\u00edsico, aut\u00f3nomo, b\u00e1sico, que mantenga a la sociedad informada y coordinada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras muchos esperaban a que regresara el internet para saber qu\u00e9 estaba pasando, algunos encendieron la radio y escucharon lo que los sat\u00e9lites no pod\u00edan transmitir. No es nostalgia: es supervivencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Uni\u00f3n Europea ha presumido durante a\u00f1os de ser una potencia digital, verde, eficiente, resiliente. Ha destinado miles de millones de euros a la transici\u00f3n energ\u00e9tica y la automatizaci\u00f3n de servicios. Sin embargo, se ha olvidado de lo elemental: ning\u00fan algoritmo puede reemplazar el juicio humano en situaciones l\u00edmite. Ninguna app puede prevenir un colapso si no hay un sistema s\u00f3lido de redundancia t\u00e9cnica y social.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este apag\u00f3n es un llamado de atenci\u00f3n. No solo para Espa\u00f1a y Portugal, sino para todo el continente y para el resto del mundo. Las sociedades modernas han confundido tecnolog\u00eda con seguridad, comodidad con fortaleza, y conectividad con resiliencia. Se ha invertido m\u00e1s en apariencia que en sustancia, m\u00e1s en el show pol\u00edtico que en la planificaci\u00f3n real de riesgos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No es casual que los pa\u00edses que han vivido cat\u00e1strofes naturales recurrentes \u2014M\u00e9xico, Jap\u00f3n, Chile\u2014 hayan desarrollado protocolos ciudadanos y redes de respuesta comunitaria. En Europa, esa cultura de la prevenci\u00f3n es casi inexistente. Se conf\u00eda ciegamente en que el sistema no fallar\u00e1, cuando lo prudente ser\u00eda asumir lo contrario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfY si no regresa la luz? La pregunta que sobrevuela tras este evento es simple y aterradora: \u00bfqu\u00e9 pasar\u00eda si el apag\u00f3n durara m\u00e1s de 24 horas? \u00bfSi se extendiera a una semana? \u00bfSi afectara infraestructuras cr\u00edticas como hospitales, plantas de agua, sistemas de seguridad o cadenas de suministro? \u00bfEst\u00e1 preparada Europa \u2014y el mundo\u2014 para un colapso de ese tipo?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La modernidad ha creado una sociedad que se piensa invulnerable porque nunca ha sido puesta a prueba del todo. Pero los sismos, las pandemias, las guerras y ahora los apagones nos recuerdan que vivir en la incertidumbre no es un escenario dist\u00f3pico, sino una posibilidad cotidiana. Prepararse para lo impensable ya no es paranoia: es responsabilidad p\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El apag\u00f3n de esta semana no fue solo una interrupci\u00f3n de la energ\u00eda: fue una interrupci\u00f3n de la arrogancia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Europa y el mundo tienen la oportunidad de repensar su relaci\u00f3n con la tecnolog\u00eda, de revalorar los sistemas an\u00e1logos, de ense\u00f1ar a sus ciudadanos a responder, no solo a consumir. Porque si no lo hacen, la pr\u00f3xima vez que se apague la luz, no habr\u00e1 bot\u00f3n para reiniciar. Eso pienso yo, usted qu\u00e9 opina. La pol\u00edtica es de bronce.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Consulta esta Opini\u00f3n en video a trav\u00e9s de YouTube:<\/strong><br><a href=\"https:\/\/youtu.be\/GZiq_x_K8S4?si=A6mkn-QmNx3suwaO\">https:\/\/youtu.be\/GZiq_x_K8S4?si=A6mkn-QmNx3suwaO<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En mi casa hay tres radios. Dos que funcionan con energ\u00eda el\u00e9ctrica y con pilas, y uno m\u00e1s que opera exclusivamente con bater\u00edas. A mi lugar de trabajo tambi\u00e9n llevo uno. 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