La publicidad exterior ilegal continúa siendo uno de los principales desafíos para el ordenamiento urbano de la Ciudad de México. De acuerdo con datos de la Secretaría de Planeación, Ordenamiento Territorial y Coordinación Metropolitana, 91.84% de los anuncios publicitarios instalados en la capital opera de manera irregular o sin los permisos correspondientes, una situación que ha encendido las alertas por sus efectos en la imagen urbana, la seguridad vial y el cumplimiento de la normatividad vigente.
Las autoridades han detectado que una de las principales problemáticas radica en la falta de registro oficial. Tan solo en las revisiones realizadas a la Plataforma de Publicidad Exterior fueron identificadas más de mil 300 estructuras y anuncios sin autorización, entre espectaculares, vallas y otros formatos publicitarios colocados en distintos puntos de la ciudad.
Especialistas del sector señalan que el crecimiento de este fenómeno se ha visto impulsado por eventos de gran relevancia y periodos electorales, que suelen incrementar la demanda de espacios publicitarios. Esta situación ha provocado la proliferación de anuncios instalados sin los permisos necesarios o en zonas donde su colocación se encuentra restringida.
Organizaciones civiles y legisladores han advertido que muchas de estas estructuras se ubican en lugares prohibidos, como azoteas de inmuebles, o generan impactos negativos en el entorno urbano. Además de modificar el paisaje de la ciudad, diversos expertos consideran que algunos anuncios pueden convertirse en factores de distracción para los automovilistas y representar riesgos para la seguridad vial.
La presencia masiva de publicidad irregular también ha reavivado el debate sobre la necesidad de fortalecer la supervisión y la aplicación de la normativa en materia de publicidad exterior. Autoridades y especialistas coinciden en que el reto no sólo consiste en retirar estructuras fuera de la ley, sino en garantizar que los espacios publicitarios operen bajo criterios de seguridad, legalidad y respeto al entorno urbano.
Mientras continúan las revisiones y procesos de verificación, el elevado número de anuncios irregulares refleja la dimensión de un problema que impacta tanto la imagen de la capital como la capacidad de las autoridades para regular uno de los mercados publicitarios más grandes del país.






