‘Jaripeo’, del cineasta Efraín Mojica, retrata la masculinidad, la identidad y la vida de personas LGBTQ+ en una de las tradiciones más representativas del México rural.
El jaripeo suele asociarse con la valentía, la destreza y la imagen tradicional del charro mexicano. Sin embargo, el documental ‘Jaripeo’ propone una mirada distinta al mostrar cómo este espacio también puede convertirse en un escenario para reflexionar sobre la identidad, la diversidad y las distintas formas de vivir la masculinidad.
Dirigida por Efraín Mojica junto con la poeta Rebecca Zweig, la producción sigue un recorrido autobiográfico que nació del deseo del cineasta de reconciliarse con su propia homosexualidad dentro de una comunidad donde las expresiones tradicionales de la masculinidad ocupan un lugar central.
Mojica describe el jaripeo como una especie de representación social en la que muchos participantes adoptan la estética vaquera como símbolo de fuerza y pertenencia. Botas, sombreros y cinturones bordados forman parte de un ritual que, según el realizador, funciona como una puesta en escena de la virilidad en las comunidades rurales.
A lo largo de cuatro años de trabajo, los cineastas encontraron en corrales, camionetas y terrenos de Penjamillo, Michoacán, espacios de confianza donde diversas personas compartieron experiencias sobre identidad, fe y aceptación. Entre ellas aparecen testimonios de personas homosexuales y queer que reivindican su lugar dentro de comunidades tradicionalmente conservadoras.
El documental da voz a historias que suelen permanecer fuera de los reflectores y plantea una conversación sobre la convivencia entre las costumbres arraigadas y las nuevas formas de entender la diversidad en México.
Más que cuestionar una tradición, ‘Jaripeo’ busca ampliar la mirada sobre ella, mostrando que detrás de la fiesta, la música y los toros existen historias personales de búsqueda, pertenencia y orgullo.



