Estados Unidos se prepara para una ejecución militar que no tiene precedentes en décadas. Nidal Hasan, expsiquiatra del Ejército condenado por uno de los ataques más graves ocurridos dentro de una base militar estadounidense, podría convertirse en el primer militar ejecutado por fusilamiento desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
La decisión fue aprobada por el presidente Donald Trump, tras la recomendación del secretario de Defensa, Pete Hegseth. Ahora corresponde al secretario del Ejército determinar la fecha y el lugar donde se llevará a cabo la ejecución.
Hasan fue declarado culpable en 2013 por el tiroteo ocurrido en 2009 dentro de la base militar de Fort Hood, en Texas. Durante el ataque disparó contra soldados estadounidenses desarmados, provocando la muerte de 13 personas y dejando heridas a otras 32.
Las investigaciones realizadas después del atentado concluyeron que Hasan se había radicalizado en el yihadismo. Durante su consejo de guerra afirmó que actuó creyendo que protegía a musulmanes y talibanes en Afganistán, aunque posteriormente reconoció haber sido el responsable de los disparos.
La decisión marca un momento histórico para el sistema de justicia militar estadounidense. Además de ser la primera ejecución militar en más de 60 años, sería también el primer fusilamiento autorizado por las fuerzas armadas del país desde la Segunda Guerra Mundial.
El caso de Fort Hood permanece como uno de los episodios más trágicos registrados en instalaciones militares de Estados Unidos. A más de una década de los hechos, las autoridades consideran que la aprobación de la sentencia representa el último paso para cerrar uno de los capítulos más dolorosos en la historia reciente del Ejército estadounidense.



