Los descubrimientos de Karl Deisseroth, Peter Hegemann y Georg Nagel, galardonados con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2026, contribuyeron al desarrollo de la optogenética, técnica que permite activar o inhibir neuronas de manera precisa y rápida mediante el uso de luz.
El investigador del Instituto de Neurobiología de la UNAM, José Fernando Peña Ortega, explicó que la metodología utiliza proteínas llamadas opsinas, cuyos genes pueden introducirse en determinados tipos de células para modificar su actividad al recibir luz.
Hegemann y Nagel descubrieron opsinas presentes en organismos unicelulares, como algas, bacterias y arqueas, mientras que Deisseroth desarrolló aplicaciones para expresar los genes que codifican estas proteínas en neuronas y controlar su actividad.
De acuerdo con Peña Ortega, una de las principales ventajas de la optogenética es que permite estimular o inhibir tipos específicos de células sin afectar a otras, a diferencia de la estimulación eléctrica convencional, que puede activar de manera inespecífica diversas neuronas cercanas.
La técnica ha permitido estudiar con mayor precisión los circuitos neuronales y comprender cómo determinados grupos de células participan en funciones como el movimiento y la percepción de experiencias placenteras.
El especialista señaló que la optogenética ya es utilizada en numerosos laboratorios alrededor del mundo y comienza a tener aproximaciones clínicas, particularmente en el tratamiento de problemas de visión.
Como ejemplo, mencionó investigaciones sobre retinitis pigmentosa, enfermedad en la que mueren los fotorreceptores de la retina. En estos casos se han utilizado opsinas para modificar células que permanecen en la retina y permitir que algunos pacientes recuperen la capacidad de percibir luz.
Peña Ortega destacó que esta metodología fue adoptada desde etapas tempranas por diversos laboratorios en México y que sus aplicaciones también se han extendido al estudio del funcionamiento de otros órganos, además del cerebro.



