Menos jóvenes sin estudiar ni trabajar en México, aunque el reto persiste: OCDE

México ha logrado reducir en la última década la proporción de jóvenes que no estudian ni trabajan, un grupo conocido popularmente como “ninis”. De acuerdo con el informe Panorama de la Educación 2026 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el porcentaje de personas de entre 18 y 24 años en esta situación pasó de 23 a 19 por ciento en los últimos diez años.

La disminución refleja una tendencia positiva en el país y se alinea con lo observado en gran parte de las naciones integrantes de la OCDE, donde también se han registrado avances en la incorporación de jóvenes a los sistemas educativos y al mercado laboral.

Sin embargo, el informe advierte que México continúa por encima del promedio de los países miembros del organismo. Mientras la proporción nacional se ubica en 19 por ciento, el promedio de la OCDE es de 13 por ciento, lo que muestra que aún existen desafíos importantes para generar más oportunidades educativas y laborales para este sector de la población.

El término “nini”, utilizado desde hace aproximadamente dos décadas, hace referencia a jóvenes que no se encuentran estudiando, trabajando ni participando en programas de formación. A nivel internacional, esta condición es identificada como NEET, por sus siglas en inglés: Not in Education, Employment or Training.

El reporte también destaca una diferencia significativa entre hombres y mujeres. En México, la proporción de mujeres que no estudian ni trabajan es mayor, debido principalmente a que muchas de ellas realizan labores domésticas y de cuidados no remunerados dentro de sus hogares.

La OCDE señala que la reducción de esta población juvenil no ha sido exclusiva de México. Países como Croacia, Irlanda e Italia encabezan los avances más importantes durante la última década. En contraste, naciones como Alemania, Israel, Letonia y Sudáfrica reportaron incrementos en este indicador.

Los resultados muestran una mejora gradual para México, pero también ponen de relieve la necesidad de continuar impulsando políticas públicas que faciliten el acceso a la educación, la capacitación y el empleo, especialmente entre las mujeres jóvenes y los sectores más vulnerables.

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