La crisis de vivienda en España volvió a ser tema central en Madrid, luego del desalojo de Carmen Abascal, de 87 años, quien fue sacada del apartamento que alquiló por siete décadas. El caso provocó indignación social, movilizaciones ciudadanas y reavivó el debate sobre las dificultades que enfrentan miles de personas para acceder a una vivienda asequible.
El desahucio se llevó a cabo la mañana del miércoles en el distrito de El Retiro, pese a que decenas de personas permanecieron frente al inmueble desde la noche anterior con la intención de impedir la ejecución. La vivienda, ubicada en la calle Alcalde Sainz de Baranda, fue el hogar de Carmen Abascal durante más de 70 años.
La reacción ciudadana no tardó en llegar. Horas después del desalojo, cerca de 10 mil personas se manifestaron en Madrid para expresar su apoyo a la adulta mayor y exigir medidas que garanticen el acceso a la vivienda. Las protestas también se replicaron en ciudades como Barcelona, Sevilla y Valencia.
Tras abandonar el inmueble, Carmen Abascal fue trasladada en camilla al Hospital Gregorio Marañón, donde permanece bajo observación médica mientras se le realizan diversos estudios. Su situación ha generado muestras de solidaridad en distintos sectores de la sociedad española.
Más allá del caso particular, el desalojo ha sido interpretado por organizaciones civiles y ciudadanía como un reflejo de la problemática habitacional que enfrenta España, marcada por el aumento de los costos de renta y la creciente dificultad para encontrar vivienda, especialmente entre personas en situación de vulnerabilidad.



