La violencia cobró una vez más la vida de integrantes de la comunidad estudiantil de Morelos. Gael y Christian, alumnos de la Preparatoria Número 2 de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), fueron asesinados a balazos la noche del sábado en la colonia Chulavista, en Cuernavaca, luego de haber asistido a una fiesta de cumpleaños.
De acuerdo con los primeros reportes, vecinos de la zona alertaron a las autoridades tras escuchar detonaciones de arma de fuego. Al lugar acudieron elementos de seguridad y cuerpos de emergencia, quienes localizaron a los dos adolescentes sin vida y a una tercera persona lesionada. Testigos señalaron que los jóvenes convivían en la vía pública después de una celebración cuando fueron atacados por sujetos armados.
La agresión provocó la reacción de la UAEM, que mediante un comunicado expresó su profundo dolor e indignación por los hechos, envió condolencias a las familias de las víctimas y exigió una investigación pronta y exhaustiva para esclarecer el crimen y castigar a los responsables.
“La indignación ya no basta. No queremos ni debemos acostumbrarnos a que la UAEM permanezca de luto”, señaló la institución al tiempo que hizo un llamado a los tres órdenes de gobierno, así como a la sociedad civil, para impulsar acciones concretas que permitan a las juventudes desarrollarse en espacios libres de violencia.
Con estos homicidios suman siete estudiantes de la máxima casa de estudios morelense que han sido asesinados desde abril de 2025. Entre las víctimas se encuentran Aylin; Kimberly Ramos Beltrán; Karol Gómez Toledo; Michelle Itzayana Fuentes Calderón; Claudia Tacoronte Aguilera y ahora Gael y Christian. Cinco de los casos corresponden a mujeres, varias de ellas bajo investigaciones relacionadas con feminicidio.
La Fiscalía General del Estado informó que agotará todas las líneas de investigación para esclarecer los hechos y dar con los responsables. Mientras tanto, la comunidad universitaria enfrenta un nuevo episodio de luto y mantiene el reclamo por condiciones de seguridad que permitan a las y los estudiantes desarrollar su vida académica sin temor a convertirse en víctimas de la violencia.






