La regulación de la inteligencia artificial (IA) en México debe tener un enfoque regional y estar alineada con Estados Unidos y Canadá, además de vincularse al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), planteó Pablo Pruneda Gross, Coordinador General del Consejo Coordinador de Inteligencia Artificial de la UNAM.
Durante el coloquio “IA y el reto de su regulación”, el especialista señaló que México requiere una normativa basada en evaluación de riesgos, métricas claras y estándares técnicos, privilegiando los incentivos sobre las sanciones.
Pruneda Gross recordó que México ha adoptado principios internacionales de la OCDE y la UNESCO relacionados con una IA segura, confiable, transparente y respetuosa de los derechos humanos. También destacó los 10 Principios de Chapultepec, acordados en enero de 2026, que promueven la responsabilidad humana, la explicabilidad de las decisiones automatizadas, la gobernanza colectiva, la soberanía tecnológica y la protección de los datos.
El investigador de la UNAM advirtió que la rápida evolución de la IA representa un desafío para el derecho, por lo que su regulación debe involucrar a Gobierno, academia, industria y sociedad civil.
Explicó que mientras la Unión Europea (UE) apuesta por una regulación preventiva y centrada en Derechos, China prioriza el control y la seguridad nacional, y Estados Unidos mantiene un enfoque más flexible orientado al liderazgo industrial. Ante estas diferencias, consideró necesario que México construya una regulación acorde con su realidad, pero integrada al contexto de América del Norte.
Finalmente, definió la IA como la capacidad de las máquinas para imitar funciones cognitivas humanas, mientras que la IA generativa permite crear textos, imágenes, audio, video y código a partir de patrones aprendidos de grandes volúmenes de datos.



