La relación comercial entre Canadá y Estados Unidos entró en una nueva fase de tensión tras el anuncio de Ottawa de imponer aranceles de entre 15 y 50 por ciento a más de 700 productos estadounidenses, equivalentes a unos 20 mil millones de dólares.
Las medidas, que entrarán en vigor el 8 de septiembre, afectan sectores clave como acero, aluminio, productos lácteos, electrodomésticos, maquinaria agrícola, papel y electrónicos. También alcanzan bienes de consumo cotidiano como mariscos, quesos, ropa, cosméticos y muebles.
El gobierno canadiense informó que los aranceles buscan proteger a las empresas locales y reducir la dependencia de importaciones, mientras que se anunció un paquete de apoyo de 7,500 millones de dólares canadienses para trabajadores y compañías afectadas.
La disputa surge tras el colapso de las negociaciones bilaterales y la decisión de Washington de imponer aranceles del 50% a productos canadienses, lo que intensificó la confrontación entre dos economías con cadenas de suministro profundamente integradas.






