Una nueva generación de corredores obliga a la NFL a reabrir la chequera
Los corredores de la NFL viven un resurgimiento económico sin precedentes después de más de una década de estancamiento salarial. Durante la pasada temporada baja, figuras como Bijan Robinson, Jahmyr Gibbs y Jonathan Taylor firmaron extensiones millonarias que elevaron el valor de mercado de una posición que durante años fue considerada prescindible por muchas franquicias.
El cambio comenzó con el novato Jeremiyah Love, seleccionado con la tercera elección global del Draft 2026, quien acordó un contrato de cuatro años y 53 millones de dólares totalmente garantizados. Posteriormente, Robinson y Gibbs rompieron consecutivamente el récord de salario promedio anual para corredores al firmar acuerdos superiores a los 22 millones de dólares por temporada con Falcons y Lions, respectivamente.
La tendencia también alcanzó a nombres como Breece Hall, Devon Achane y Kenneth Walker III, quienes consiguieron contratos multimillonarios en un mercado que ahora privilegia acuerdos más cortos, pero con mayores garantías económicas. La transformación contrasta con los años previos, cuando las extensiones para estrellas como Todd Gurley, Ezekiel Elliott o Christian McCaffrey apenas registraban incrementos moderados.
Aunque los montos actuales son históricos, los especialistas destacan que el peso de estos contratos dentro del tope salarial sigue siendo menor al que representaban las grandes estrellas de la posición en la década de los noventa. Actualmente, los salarios de los corredores mejor pagados consumen entre 7.3 y 7.5 por ciento del límite salarial de sus equipos, lejos del 14 al 16 por ciento que llegaron a representar leyendas como Barry Sanders o Emmitt Smith.
El renovado interés de las franquicias también se refleja en el Draft, donde los corredores vuelven a ser considerados en las primeras selecciones. La combinación de jóvenes talentos y contratos récord marca un cambio de paradigma para una posición que parecía haber perdido valor en la NFL moderna.



