El costo invisible del uso excesivo de pantallas

El uso intensivo de plataformas digitales durante la adolescencia puede influir en procesos clave del desarrollo cerebral, afectando la atención, el control de impulsos, la regulación emocional y la toma de decisiones, señalaron especialistas durante la presentación del tema Uso de plataformas digitales y desarrollo del cerebro adolescente.

Durante la conferencia mañanera, la Dra. Lucía Magis Weinberg, directora del interACTlab y del Centro de Juventud Digital de la Universidad de Washington, explicó que entre los 10 y los 25 años el cerebro experimenta una profunda remodelación, etapa caracterizada por una alta plasticidad y sensibilidad a los estímulos del entorno.

La especialista detalló que el sistema límbico, relacionado con las recompensas y las emociones, madura alrededor de los 15 años, mientras que las áreas encargadas del control cognitivo y la autorregulación continúan desarrollándose hasta los 20 o 25 años. Esta diferencia convierte a las y los adolescentes en una población especialmente vulnerable a los hábitos digitales poco saludables.

De acuerdo con la información presentada, las plataformas digitales están diseñadas con mecanismos como notificaciones, recompensas variables, contenido personalizado, reproducción automática y desplazamiento infinito, elementos que favorecen la captura constante de la atención y refuerzan patrones de uso frecuentes.

Asimismo, se destacó que el uso continuo puede asociarse con una disminución en la capacidad de concentración, mayor distracción entre tareas, incremento del estrés y dificultades para mantener la atención durante periodos prolongados. En casos de mayor vulnerabilidad, incluso puede derivar en conductas adictivas.

La presentación también abordó los riesgos de la exposición temprana a dispositivos electrónicos. Se señaló que el acceso a plataformas digitales antes de los 14 años puede estar relacionado con problemas como ansiedad, depresión y comportamientos adictivos, por lo que especialistas recomendaron acompañamiento familiar y escolar para fomentar hábitos digitales saludables.

Entre las principales recomendaciones se encuentran promover una mayor convivencia presencial, establecer tiempos de desconexión, fortalecer el aprendizaje cara a cara, impulsar plataformas seguras para cada edad y formar criterios responsables para el uso de la tecnología. También se destacó la importancia de que familias, escuelas y autoridades trabajen de manera coordinada para proteger el bienestar de niñas, niños y adolescentes.

Los expertos coincidieron en que el desafío no consiste únicamente en restringir el acceso a la tecnología, sino en acompañar a las adolescencias en su utilización, fortaleciendo hábitos que favorezcan un desarrollo cerebral saludable y un equilibrio entre la vida digital y la presencial.

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