La suspensión del ascenso y descenso en el futbol mexicano quedó oficialmente plasmada en el nuevo Reglamento de Competencia de la Liga MX. A partir de la temporada 2026-2027, ningún club de Primera División perderá la categoría por resultados deportivos y los equipos de la Liga de Expansión tampoco podrán acceder al máximo circuito mediante el mérito deportivo. La medida, incluida en el Artículo 35 del reglamento publicado previo al arranque del Torneo Apertura 2026, pone fin a las expectativas sobre el regreso del sistema de promoción y relegación que históricamente caracterizó al futbol mexicano.
El documento establece que, por acuerdo del Comité Ejecutivo de la Federación Mexicana de Futbol, los clubes de la Liga MX permanecerán en la categoría independientemente de su posición en la tabla de cocientes, mientras que los equipos de Expansión no podrán obtener una plaza en Primera División. Además de la desaparición del descenso deportivo, el reglamento también elimina las sanciones económicas para los equipos que terminen en el fondo de la tabla porcentual, mecanismo que había sustituido temporalmente al descenso desde la suspensión del sistema en 2020. De esta manera, la tabla de cocientes quedará únicamente como una referencia estadística y dejará de tener consecuencias deportivas o financieras para los clubes involucrados.
La decisión representa un nuevo golpe para los clubes de la Liga de Expansión MX, varios de los cuales habían impulsado recursos legales y gestiones ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) para exigir el restablecimiento del ascenso y descenso. Sin embargo, la publicación del nuevo reglamento confirma que, al menos en el corto plazo, el acceso a la máxima categoría seguirá dependiendo de decisiones administrativas y de expansión de franquicias, y no de los resultados obtenidos en la cancha.
Desde la suspensión del ascenso y descenso en 2020, la Federación Mexicana de Futbol argumentó que la medida buscaba fortalecer la estabilidad financiera de los clubes tras los efectos económicos derivados de la pandemia. Seis años después, la oficialización de esta política consolida un modelo de competencia sin movilidad entre divisiones y mantiene cerrado el camino deportivo para los equipos del circuito de plata que aspiran a llegar a la élite del futbol nacional.






