El presidente del Congreso de la Ciudad de México fijó postura tras los daños y pintas realizadas al edificio histórico por presuntos integrantes de la CNTE. Reconoció que las manifestaciones sociales y la libre expresión son derechos fundamentales, pero subrayó que “el respeto a la protesta no puede confundirse con tolerancia a actos que dañan el patrimonio histórico y las instituciones públicas”. El legislador recordó que el inmueble no pertenece a una fuerza política ni a una administración en turno, sino que es patrimonio de la ciudadanía y sede de uno de los poderes democráticos de la capital.
Señaló que las causas sociales pueden ser legítimas, pero ninguna reivindicación se fortalece mediante acciones que deterioran bienes históricos. Por ello, anunció que se presentarán las denuncias correspondientes, al tiempo que reiteró la disposición al diálogo con todos los sectores sociales.
Finalmente, hizo un llamado a que futuras expresiones de inconformidad se desarrollen sin vandalismo, destacando que la defensa de la educación pública debe caminar de la mano con el respeto a las instituciones democráticas y al patrimonio cultural.






