La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, presentó 133 acciones para garantizar los derechos humanos durante el Mundial 2026, bajo la estrategia “Juego Limpio, Sociedad Justa”, implementada de forma interinstitucional con dependencias locales y organismos internacionales.
Brugada afirmó que el objetivo es lograr un mundial feminista, antirracista, justo y sostenible, en el que se promuevan los derechos de las mujeres, las infancias, la comunidad LGBTTTIQ+ y el cuidado del medio ambiente, al tiempo que se combaten prácticas como el racismo, la xenofobia, el machismo y el clasismo.
Las acciones, agrupadas en seis ejes, parten de un diagnóstico que identifica riesgos asociados a grandes eventos, como el aumento de la violencia contra mujeres y niñas, discriminación, trata de personas, problemas de salud mental, consumo de sustancias y generación de residuos.
Entre las principales medidas destacan la capacitación de 19 mil personas para prevenir la trata de personas, la campaña “Mundial sin Trata” y un protocolo de atención inmediata para migrantes. Además, se han suspendido 15 alojamientos irregulares y detenido a 19 personas vinculadas con este delito.
En materia de violencia de género, se han realizado 230 jornadas de atención a más de 20 mil mujeres, así como acuerdos con comercios para habilitar espacios seguros y el despliegue de policías especializadas. Para la comunidad LGBTTTIQ+, se instalarán espacios seguros, se implementarán distintivos inclusivos en la Policía Turística y se impulsarán actividades deportivas.
También se contemplan acciones para proteger a la infancia, atender la salud mental, prevenir adicciones y garantizar la inclusión de personas en situación de vulnerabilidad. En el ámbito ambiental, se promoverá la reducción de plásticos, el reciclaje y el uso de insumos reutilizables.
Asimismo, se instalarán 50 puntos de atención integral durante el Mundial, con servicios médicos, psicológicos y de protección civil. Autoridades destacaron que estas acciones buscan dejar un legado permanente y demostrar que es posible organizar un evento internacional alineado con los derechos humanos.






