El anuncio de que el kilo de tortilla subirá entre 2 y 4 pesos generó inconformidad en la Presidencia. La mandataria destacó que no existen motivos para el incremento, al señalar que “el precio de los granos de maíz está en su nivel más bajo de la historia”.
La advertencia se da en un contexto donde el aumento impactaría directamente en la economía familiar, al tratarse de uno de los alimentos básicos de la dieta mexicana.
La postura oficial busca frenar el ajuste y garantizar que el costo de la tortilla se mantenga accesible para la población, subrayando que las condiciones actuales del mercado no justifican el alza.






