El 18 de marzo de 1938, el entonces Presidente Lázaro Cárdenas del Río decretó la Expropiación Petrolera, un hecho histórico que marcó el rumbo económico y político del país al nacionalizar la industria de hidrocarburos, hasta entonces en manos de empresas extranjeras.
La decisión se sustentó en el Art. 27 de la Constitución y en la Ley de Expropiación de 1937, luego de un conflicto laboral en el que las compañías petroleras se negaron a mejorar las condiciones de sus trabajadores.
Como consecuencia directa de esta medida, el 7 de junio de 1938 se creó Petróleos Mexicanos (PEMEX), empresa estatal encargada de la explotación, producción y administración del petróleo en el país.
El Decreto contó con un amplio respaldo popular, reflejado en la participación de la ciudadanía para contribuir al pago de indemnizaciones a las compañías afectadas, lo que fortaleció el sentido de unidad y soberanía nacional.
En el ámbito internacional, la expropiación generó tensiones diplomáticas y un boicot económico, principalmente por parte de Estados Unidos y Gran Bretaña. Sin embargo, con el tiempo, esta decisión consolidó la independencia económica de México y el control de sus recursos naturales.
Cada 18 de marzo, México conmemora este acontecimiento como un símbolo de soberanía nacional y defensa de sus recursos estratégicos.





