La administración del presidente Donald Trump anunció este jueves una drástica reducción en el número de refugiados que Estados Unidos admitirá este año, estableciendo un límite de solo 7,500 personas, en su mayoría sudafricanos blancos. La medida marca un contraste con políticas anteriores, en las que el país aceptaba a cientos de miles de personas que huían de conflictos y persecución en distintas regiones del mundo.
El anuncio fue publicado en el Registro Federal sin ofrecer una explicación detallada sobre el motivo de la reducción. La cifra contrasta fuertemente con el tope de 125,000 refugiados establecido el año pasado por el entonces presidente, Joe Biden, en un intento por revitalizar el programa humanitario.
El gobierno de Trump había estado evaluando admitir únicamente a 7,500 refugiados, con un enfoque particular en ciudadanos blancos de Sudáfrica. El memorándum oficial justifica la decisión en “motivos humanitarios o de interés nacional”, aunque no especifica qué criterios se aplicaron para seleccionar este perfil demográfico.
Organizaciones de derechos humanos y defensores de migrantes han criticado la medida, acusando al gobierno de priorizar criterios étnicos y abandonar su tradición como refugio para los más vulnerables.






