El presidente de la Asociación de Citricultores del Valle de Apatzingán y de la Asociación Nacional de Citricultores, Bernardo Bravo Manríquez, fue asesinado el domingo 19 de octubre en Michoacán. Su cuerpo fue localizado sin vida dentro de su vehículo en el camino hacia la comunidad Los Tepetates, en una zona de influencia del Cártel Michoacán Nueva Generación.
Bravo había sido privado de la libertad por hombres armados y, según reportes preliminares, presentaba signos de violencia. El líder limonero había denunciado públicamente las extorsiones que sufrían los productores de limón en la región por parte de grupos criminales como “Los Viagras”, aliados del Cártel Jalisco Nueva Generación.
Desde el Tianguis Limonero, espacio que agrupaba a productores de la región, Bravo exigía acciones concretas para proteger la actividad agrícola frente a la violencia y la especulación. En sus últimos mensajes, pidió al gobierno federal, estatal y municipal aplicar medidas urgentes para garantizar precios justos y seguridad para miles de familias productoras.
El asesinato ha generado conmoción en la región. El gobierno de Apatzingán y legisladores locales lamentaron los hechos y exigieron justicia. La Fiscalía General del Estado de Michoacán ya inició una investigación, y no se descarta que el crimen esté relacionado con su labor en defensa del gremio citrícola.






