El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, afirmó que su primer encuentro cara a cara con su homólogo ruso, Vladímir Putin, desde el inicio de la invasión, podría tener lugar en un plazo de dos a tres semanas, pero solo después de que las potencias occidentales concreten las garantías de seguridad para su país.
En declaraciones a varios medios, embargadas hasta este jueves, Zelenski explicó que el proceso debería seguir dos pasos: “Queremos entender cómo queda la arquitectura de las garantías de seguridad, dentro de siete a diez días”. Una vez precisados esos acuerdos, “deberíamos tener una reunión bilateral (con Putin) en una semana o dos”, añadió. El presidente estadounidense, Donald Trump, quien ya se ha reunido por separado con ambos mandatarios, podría unirse al encuentro en un formato trilateral.
Respecto al lugar de la posible cumbre, Zelenski mencionó como opciones países con tradición neutral como Suiza y Austria, o Turquía, miembro de la OTAN que ya ha albergado conversaciones previas. Suiza ha garantizado esta semana inmunidad diplomática al presidente ruso, quien enfrenta una orden de arresto de la Corte Penal Internacional (CPI).
Desde Moscú, si bien no se ha rechazado la idea, se ha enfriado el entusiasmo, puntualizando que cualquier cita requerirá una preparación “minuciosa”. Zelenski, por su parte, descartó rotundamente que China, aliada de Moscú, pueda actuar como garante de la seguridad ucraniana. “China no nos ayudó a parar esta guerra desde el principio”, afirmó, “y ha ayudado a Rusia, abriendo su mercado de drones. No necesitamos garantías que no ayuden a Ucrania”.
El anuncio se produce en medio de una frenética actividad diplomática. Trump se reunió la semana pasada con Putin en Alaska y luego con Zelenski en la Casa Blanca, en una ronda de contactos que también incluyó a los líderes del Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Finlandia, y a los máximos responsables de la UE y la OTAN.
Sin embargo, alcanzar un consenso sobre las garantías de seguridad se presenta extremadamente complejo. Las potencias occidentales evalúan opciones que van desde ofrecer a Ucrania un paraguas de defensa similar al Artículo 5 de la OTAN hasta el despliegue de un contingente militar en suelo ucraniano. Kiev insiste en estas garantías para disuadir una futura invasión rusa, incluso después de una eventual solución al conflicto actual.
El Kremlin, por el contrario, se opone frontalmente a cualquier medida que considere una expansión de la OTAN. El canciller ruso, Serguéi Lavrov, reiteró este jueves que el despliegue de un contingente europeo en Ucrania sería “absolutamente inaceptable”. Mientras, desde Estados Unidos, el vicepresidente JD Vance presionó a Europa para que asuma “la mayor parte de la carga” de la seguridad ucraniana, reflejando la postura de la administración Trump de que el continente europeo debe responsabilizarse primariamente de su propia defensa.






