El huracán Erin, el primero de la temporada en el Atlántico, representa una amenaza creciente para las Bahamas y potencialmente para la costa sureste de Estados Unidos, según alertas emitidas este domingo por el Centro Nacional de Huracanes (NHC) de EU.
Tras alcanzar la categoría máxima 5 (“catastrófica”) el sábado, Erin se debilitó a categoría 3. Sin embargo, el NHC advirtió este domingo que “Erin probablemente volverá a intensificarse en los próximos días” mientras se aproxima al sureste de las Bahamas. Ante esta perspectiva, se ha emitido una alerta de tormenta tropical para esa zona del archipiélago caribeño, cercana también a las costas de Florida.
Puerto Rico, aún marcado por la devastación del huracán María en 2017, sintió el paso de Erin en la noche del sábado. Los fuertes vientos, que soplaban a unos 205 km/h cuando el ojo pasó a unos 225 km al norte de San Juan, causaron estragos. Más de 150,000 habitantes permanecen sin electricidad este domingo como consecuencia del huracán.
El NHC indicó que la región atlántica ya ha experimentado fuertes vientos y lluvias, con riesgos continuos de inundaciones y deslizamientos de tierra (“graduales de tierra”).
El sábado por la mañana, Erin demostró su poder destructivo potencial al alcanzar vientos máximos sostenidos de 255 kilómetros por hora, situándolo en la temida categoría 5. Aunque se debilitó posteriormente, la nueva advertencia de reintensificación mantiene en vilo a las Bahamas y al sureste estadounidense.
Las autoridades meteorológicas y de protección civil en las Bahamas y Florida monitorean de cerca la evolución de Erin. La trayectoria proyectada y su potencial para recuperar fuerza en aguas cálidas exigen máxima preparación ante posibles impactos de lluvias torrenciales, marejada ciclónica y vientos dañinos en los próximos días.






