Los 800 efectivos de la Guardia Nacional ordenados por el presidente Donald Trump para reforzar la seguridad en la capital estadounidense ya se encuentran totalmente desplegados en Washington D.C., confirmó este jueves el portavoz del Pentágono, Kingsley Wilson.
La movilización completa, anunciada en rueda de prensa, responde a la directiva presidencial emitida el lunes como parte de lo que la Casa Blanca calificó como una “ofensiva contra la delincuencia” en el Distrito de Columbia. Trump prometió entonces “recuperar” Washington y anunció, además del envío de la Guardia Nacional, una intervención federal en el departamento de policía local.
“A partir de hoy, los 800 efectivos de la Guardia Nacional del Ejército y la Fuerza Aérea están movilizados (…) como parte de la Fuerza de Tarea Conjunta de Washington DC y ya se encuentran aquí en nuestra capital”, declaró Wilson.
Según el portavoz, las tropas asistirán al Departamento de Policía Metropolitana y a fuerzas federales en diversas tareas: seguridad de monumentos y memoriales; protección de instalaciones y colaboración de agentes federales.
Wilson añadió que las tropas permanecerán desplegadas “hasta que se restablezca la ley y el orden en el Distrito, según lo determine el presidente”, sin ofrecer una fecha límite.
El despliegue se produce en medio de fuertes críticas de políticos republicanos hacia la gestión demócrata de la capital, a la que acusan de estar “invadida por la delincuencia” y de sufrir mala gestión financiera.
Sin embargo, estas afirmaciones contrastan con los datos oficiales de la policía de Washington D.C., que muestran descensos significativos en la delincuencia violenta durante los últimos años (2023-2024).
Esta no es la primera intervención militar reciente ordenada por Trump. Semanas atrás, el presidente ya envió a la Guardia Nacional y a la Infantería de Marina a Los Ángeles, California, para sofocar protestas contra redadas migratorias. Aquella acción marcó un hito: fue la primera vez desde 1965 que un presidente desplegaba a la Guardia Nacional en un estado contra la voluntad expresa de su gobernador (en ese caso, el demócrata Gavin Newsom).






