El gobierno de Estados Unidos, liderado por el presidente Donald Trump, anunció este martes su salida de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), acusando al organismo de promover un “sesgo contra Israel” y causas “divisivas”. La decisión, que será efectiva a finales de 2026, marca la segunda vez que Trump retira al país de la agencia cultural de la ONU, después de hacerlo en 2018 durante su primer mandato.
El Departamento de Estado, a través de su portavoz Tammy Bruce, justificó la medida alegando que la UNESCO “Promueve causas sociales y culturales polarizadoras”, incluyendo una agenda de desarrollo sostenible que calificó de “globalista e ideológica”, contraria a la política exterior “América Primero” de Trump.
Otra razón fue que reconoció a Palestina como Estado miembro en 2011, lo que, según Washington, fomenta “retórica antiisraelí”; prioriza temas como diversidad y equidad, que la administración Trump considera parte de una “agenda woke”.
La directora general Audrey Azoulay lamentó “profundamente” la decisión, pero destacó que la organización está “mejor preparada financieramente” que en retiros anteriores. Actualmente, la contribución estadounidense (75 millones de dólares anuales) representa solo el 8% del presupuesto total. Azoulay rechazó las acusaciones de antisemitismo y recordó los esfuerzos de la UNESCO en la enseñanza del Holocausto.
El canciller Gideon Saar celebró el retiro como un “paso necesario” para garantizar un trato justo a Israel en la ONU.






