La Corte Suprema de Estados Unidos, de mayoría conservadora, autorizó este jueves al gobierno del presidente Donald Trump a deportar a un grupo de ocho migrantes de distintas nacionalidades —actualmente retenidos en una base militar estadounidense en Yibuti— hacia Sudán del Sur, un país azotado por conflictos armados.
La decisión se produce diez días después de que el alto tribunal permitiera a la administración Trump deportar a solicitantes de asilo a terceros países distintos a sus naciones de origen. Los migrantes, inicialmente trasladados desde EU a Sudán del Sur en mayo, quedaron varados en Yibuti cuando un tribunal inferior suspendió las deportaciones, argumentando que no habían tenido una “oportunidad significativa” para impugnar su expulsión.
Sin embargo, el 23 de junio, la Corte Suprema revocó esa suspensión, avalando las deportaciones a países terceros. Las magistradas progresistas Sonia Sotomayor y Ketanji Brown Jackson rechazaron la medida. Sotomayor advirtió que el gobierno busca enviar a los migrantes “a Sudán del Sur, donde podrían enfrentar tortura o muerte”, sin garantías de protección.
“La orden de hoy solo aclara una cosa: los demás deben seguir las reglas, pero el gobierno tiene a la Corte Suprema a su disposición”, criticó Sotomayor en su disidencia.
Las autoridades estadounidenses sostienen que los ocho hombres son delincuentes convictos, entre ellos dos cubanos: Enrique Arias Hierro, acusado de homicidio y robo con violencia, y José Manuel Rodríguez Quiñones, condenado por intento de asesinato y narcotráfico, según el Departamento de Seguridad Nacional.






