En medio de la creciente tensión en Medio Oriente, varios bombarderos furtivos B-2 Spirit de la Fuerza Aérea de Estados Unidos fueron detectados en ruta hacia el Pacífico, según reportes de The New York Times y NBC News. Este movimiento se produce mientras el presidente Donald Trump delibera sobre una posible intervención militar para apoyar a Israel en su ofensiva contra las instalaciones nucleares subterráneas de Irán, particularmente el sitio de Fordo.
Los bombarderos, capaces de transportar las poderosas bombas antibúnker GBU-57 (de 13,600 kg), despegaron de la Base Aérea Whiteman en Misuri y tendrían como destino inicial la isla de Guam, un territorio estadounidense clave en el Pacífico. Según funcionarios de defensa, los aviones fueron acompañados por aviones cisterna KC-135 para reabastecimiento en vuelo, lo que sugiere una operación de largo alcance.
Aunque el Pentágono no ha confirmado oficialmente el objetivo del despliegue, analistas señalan que los B-2 —únicos en el arsenal estadounidense certificados para lanzar la GBU-57— podrían ser cruciales para atacar blancos profundamente enterrados, como la planta nuclear de Fordo, ubicada a unos 90 metros bajo tierra.
Trump, quien regresó a la Casa Blanca el sábado desde su club de golf en Bedminster, se reunió con su equipo de seguridad nacional para evaluar opciones. El mandatario había anunciado previamente un plazo de “dos semanas” para decidir si Estados Unidos se uniría a Israel en acciones directas contra Irán, cuyo programa nuclear ha sido calificado como una amenaza global.
Sin embargo, fuentes oficiales enfatizan que el movimiento de los B-2 no implica una decisión definitiva. “No es inusual reubicar activos militares para brindar opciones al presidente, incluso si no se despliegan”, aclaró The New York Times.






